Romanos 1:1 Siervo de Jesucristo

"Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios"
παυλος δουλος ιησου χριστου κλητος αποστολος αφωρισμενος εις ευαγγελιον θεου

La crucifixión era un método característico de ejecución romana y que nunca se aplicaba a ciudadanos romanos, pues esta forma de castigo se reservaba para las personas más despreciadas: los δουλος doulos, los peores criminales y los no romanos.

Por esto, y por lo que hemos considerado a respecto de los esclavos, algunos se avergonzarían de definirse como siervos.

Pero Pablo usa con frecuencia el término δουλος doulos ("siervo" - "esclavo") para expresar su relación con Cristo como creyente en él:

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10)

“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Filipenses 1:1).

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad” (Tito 1:1).

Pablo reconocía que los cristianos pertenecen a Cristo por haber sido comprados:
"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6: 20).

"Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo [δουλος doulos], liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo [δουλος doulos] es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos [δουλος doulos], de los hombres" 1 Cor. 7:22, 23).

"en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efe. 1:7).

"sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación" (1 Pedro 1:18-19).

Y con frecuencia aplicaba el sustantivo δουλος doulos a los creyentes:
"Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna" (Rom. 6: 22; 1 Cor. 7:22)

"no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios" (Efe. 6:6).

"Siervo de Jesucristo"
No es un nombre del cual debemos avergonzarnos. Debiéramos reconocer con gozo que somos la posesión comprada de Cristo y entregarnos a su voluntad. Esa clase de servicio absoluto es verdadera libertad (1 Cor. 7:22; Gál. 4:7), porque cuanto más sujetos estamos a la autoridad de Cristo tanto más libres estamos del yugo de los hombres (1 Cor. 7:23).

La importancia del siervo deriva de la dignidad de aquel a quien sirve. Pablo servía al Señor Jesucristo. Está al alcance de todos el servir al mismo Amo.

"¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis? (Rom. 6:16).

Hasta el mismo empleado del hogar que se entrega al Señor es siervo del Señor, y no del hombre.

"Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís" (Col. 3:22-24).