Romanos 1:1 Siervo - I

"Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios"
παυλος δουλος ιησου χριστου κλητος αποστολος αφωρισμενος εις ευαγγελιον θεου

Gr. δουλος doulos, literalmente, "esclavo". La palabra contiene la idea de pertenecer a un amo y de servirle como esclavo.

Un esclavo es una persona considerada propiedad de otra y completamente bajo su control.

La práctica de tener esclavos comenzó en tiempos muy antiguos. Abrahán, de acuerdo con su época, los tuvo (Gén. 15:3); José fue vendido como siervo (literalmente "esclavo", Sal. 105:17) e Israel fue una nación esclavizada en Egipto (Deut. 16:12; 24:18, 22; etc.).

Los esclavos eran comunes en la Mesopotamia, donde se los podía comprar por unos 40 siclos; por ello, muchos ciudadanos los adquirían para las tareas domésticas y agrícolas.

En Egipto, sin embargo, eran menos numerosos y los tenían mayormente sólo los ricos, aunque a veces también los veteranos de guerra, que los recibían como recompensa por su valor.

A un esclavo se lo podía adquirir por la guerra (cƒ 2 Rey. 5:2) o por compra (Ex. 12:44), a veces como pago de una deuda (2 Rey 4:1; cƒLev. 25:39); podía nacer como esclavo en la casa de su amo (Gén. 15:3), o podía recibirse como herencia (Lev. 25:46). A un esclavo hebreo sólo se le podía exigir que trabajara 6 años (Ex. 21:2), una ley que no siempre se observaba (Jer. 34:8-11).

Cuando un esclavo era libertado, la esposa esclava que se le había dado y los hijos que le habían nacido quedaban como propiedad del amo (Ex. 21:2-4). El esclavo podía, si deseaba, quedar como tal a perpetuidad, en cuyo caso el amo perforaba su oreja con una lezna como señal de servidumbre (Ex. 21:5, 6).

Un siervo capaz y de talento podía avanzar a una posición de importancia (Prov. 17:2; cƒ Sal. 105:17-21; Gén. 41:42-44).

Un dueño era castigado por matar a un esclavo (Ex. 21:20), y un esclavo debía ser libertado en ciertos casos de pérdida de miembros del cuerpo (Ex. 21:26). Un siervo que hubiera escapado no debía ser devuelto a la fuerza a su amo (Deut. 23:15).

Algunas veces un hombre vendía a su hija como esclava (Ex. 21:7) para transformarse en concubina o esposa secundaria. De acuerdo con Herodoto, esta era una práctica regular entre los tracios. Salomón transformó en esclavos a los cananeos que sobrevivieron en la tierra, pero no a los israelitas (1 Rey. 9:21, 22).

Bajo una antigua ley romana el esclavo estaba a merced absoluta de su amo, para vida o para muerte. No podía apelar a las cortes civiles, no podía poseer propiedades, pero estaba sujeto al menor capricho de su dueño. Como resultado, muchos sufrieron una pesada servidumbre. En una ocasión, cuando un senador romano fue asesinado por un esclavo, su muerte fue vengada con la matanza de los 400 que tenía la familia.

Sin embargo, algunos amos trataban a sus esclavos con gran consideración (cƒ Luc. 7:2). Aparentemente había cristianos que poseían esclavos en tiempos de Pablo (Ef. 6:5-9).

Onésimo (Filem. 10-16) era un esclavo que había huido, pero quien, gracias al esfuerzo de Pablo, se había convertido en Roma y había sido enviado por éste de regreso a su amo en Colosas.

Se aconsejaba al esclavo cristiano a no desalentarse por su esclavitud física (1 Cor. 7:20-22; cƒ 1 Tim. 6:1, 2). A la vista de Dios, el alma de un esclavo es tan preciosa como la de un hombre libre (Gál. 3:28).

Que en el AT se reconozca y reglamente la esclavitud se debe entender contra el telón de fondo de la inmadurez de los hebreos y el bajísimo nivel del paganismo que los rodeaba. Dios trató con generosidad a su pueblo en los tiempos de su ignorancia.

Pero esto hace surgir una pregunta con respecto a por qué el cristianismo no abolió la esclavitud de entrada.

Jesús estableció una nueva regla con respecto al divorcio y al nuevo casamiento para sustituir la que se encuentra en la ley mosaica, que había sido adaptada a la "dureza de vuestros corazones" (Mt. 19:8; Mr. 10:5), pero no dio nuevas instrucciones con respecto a la esclavitud. ¿Se sigue, entonces, que Jesús aprobó la esclavitud porque en el NT no hay un "Moisés os dijo . . . pero yo os digo" también sobre este tema? De ninguna manera.

No se nos dice específicamente por qué Jesús guardó silencio sobre el tema de la esclavitud o de la poligamia, o por qué Pablo envió a Onésimo para que volviera a casa de su amo con un pedido, no una orden, de recibir al fugitivo "no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado" (Filem. 16).

Pero es claro que Jesús estableció principios que, si fueran aplicados, resultarían en la eliminación de los males sociales mediante la regeneración de los individuos que componen la sociedad. La sencilla observancia de la regla de oro evitaría la esclavitud de seres humanos: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" Mateo 7:12).

Los que critican a la iglesia primitiva por no atacar de frente los males sociales de su época - como la esclavitud, el abandono de los niños no deseados, y otros males difundidos -, deberían considerar que la función del evangelio es básicamente curar el mal del pecado. Una vez que se realiza la cura, los síntomas desaparecen.

Además, si la iglesia naciente hubiera atacado el sistema social como tal, nunca hubiera tenido tiempo ni fuerzas para hacer alguna otra cosa, y probablemente habría sido aplastada completamente al intentarlo.